“Visto a la distancia, es muy impresionante lo que logramos en estos 23 años de banda, que comenzó como un grupo sin aspiraciones ni noción de lo que era el profesionalismo. Esto no para y va para largo”, le dijo ayer LA GACETA Manuel Quieto (MQ, de ahora en más), líder de “La mancha de Rolando”.

El grupo fue el plato fuerte de las actuaciones artísticas del llamado Punto de Aliento, junto a actividades lúdicas organizadas por Presidencia de la Nación en la Plaza Independencia en la previa del debut mundialista de la selección argentina en Brasil.

Antes de subir al escenario montado en la esquina de la Casa de Gobierno, el músico hizo un repaso de la banda junto a Franchie (F), su “amigo desde jardín de infantes, hace 37 años”. “Todo comenzó con un sueño y fueron muchos años de perseguirlo, estudiar música, pulir la instrumentación, y difundir los recitales en lugares no autorizados con panfletos, calcomanías y pintadas con aerosol, lo que nos ponía en un conflicto constante con la ley”, señaló.

LG- ¿Cuál es el principal pilar de la banda?

MQ- Los shows en vivo. Hacemos entre 80 y 100 por año, estamos todos los fines de semana tocando y sonando bien, lo que es una consecuencia de muchas horas de ensayo, en un trabajo día a día que te lleva la vida. Sólo descansamos los lunes, y algunos martes, porque respetamos mucho a la gente. Lo hacemos con mucha alegría y sin ningún jefe. Hemos hecho algunas giras internacionales y vamos a repetirlas.

LG- ¿Hacia dónde va “La mancha...”?

MQ- Siempre nos caracterizamos por escuchar música diversa para poder darles a nuestros temas otro carácter. Seguimos aprendiendo de los grandes de la música para incorporar lo más que se pueda.

LG- ¿Hubo cambios estéticos en estos 23 años?

F- Los nuevos instrumentistas aportan sus cosas, su toque diferente, que hace que cada producto tenga su propio carácter. Esos cambios vienen acompañados por discos nuevos y eso es bueno.

LG- ¿Chequean en los recitales sus nuevos temas, antes de llevarlos al disco?

F- No lo hacemos. Hace algunos años nos dimos cuenta que en vivo no se entiende la letra, que hay otra pulsión. Cada disco gira sobre tres o cuatro temas, que es su esqueleto, y luego se arma el resto.

LG- ¿Los tratan bien afuera?

MQ- El rock argentino tiene mucho respeto en el exterior. Además, la gente ya conoce los temas, porque con el desarrollo de Internet ya no hay fronteras y la difusión está en plena expansión. Pero la vida es larga y nos sentimos más jóvenes y menos presionados que nunca. Vamos a ritmo constante y tranquilo.